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Ítem La educación como fenómeno social.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1988-02-03) Durkheim, ÉmileEn el primero de estos artículos, nos hemos dirigido a establecer de manera general que el arte de la pedagogía tiene necesidad de recurrir a la sociología tanto como a la Psicología. En efecto, la educación es una cosa eminentemente social. Es social por su fin. Lejos está de que tenga por objeto realizar la naturaleza individual del hombre en general; ella varía de una sociedad a otra. Primero, en el momento en que las sociedades han conseguido un cierto grado de diferenciación, se la ve diferenciarse en sí misma siguiendo las clases, las profesiones. Ahora bien, esta especialización es dictada por necesidades sociales; pues la educación responde a la forma en la cual el trabajo social está dividido y organizado en cada momento de la historia. Es verdad que todas estas educaciones especiales no divergen más que a partir de cierto punto más allá del cual se confunden. Pero al mismo tiempo esta educación común es función del estado social; pues cada sociedad busca realizar en sus miembros, por la vía de la educación, un ideal que le es propio.Ítem La escuela del mañana.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1988-02-03) Durkheim, ÉmileHonorable y estimado colega: Me apresuro a responder la pregunta que me habéis hecho el honor de plantearme: ¿cómo debe ser la escuela del mañana? Antes de intentar aventurar el futuro, consideremos un poco el pasado. Por lo demás, es solamente a partir del pasado que el futuro puede ser conjeturado. Sí hay algo indiscutible, es que, después de la guerra, Francia se halló ante la opinión mundial en una situación moral incomparable. Todos los pueblos, incluyendo a la misma Alemania, rinden homenaje a las virtudes de las cuales ha dado prueba, al heroísmo de sus tropas, a la resistencia digna y calmada con la cual el país soportó las espantosas calamidades de una guerra sin precedentes en la historia. ¿Qué podremos decir, sino que nuestros métodos educativos produjeron el principal efecto que podíamos esperar? Los niños que le fueron confiados, la escuela los hizo hombres. Naturalmente, nuestra escuela pública es la principal responsable de estos resultados, dado que sus alumnos representan la mayor parte de la población escolar. Se puede concluir entonces con toda seguridad, que ella ha desempeñado bien su tarea. En ningún caso sería cuestión de renunciar a los principios sobre los cuales reposa su enseñanza, pues la guerra ha probado lo que valen. He aquí un hecho que está por encima de toda discusión y que debería poner fin a ciertas controversias.Ítem La pedagogía de Rousseau: plan de lecciones.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1988-02-03) Durkheim, ÉmilePRIMERA LECCIONA) CARACTER IDEAL Y ABSTRACTO DEL METODO1. El método de El contrato. Se trataba de elaborar un plan de la sociedad que conviniera al hombre en general; en consecuencia, un plan fundado en la naturaleza del hombre. Además, el problema fundamental consistía en reencontrar los elementos esenciales del hombre.II. El problema de la educación es expuesto por Rousseau en los mismos términos. No se pregunta cuál es la educación conveniente para tal país y en tal tiempo. Estas son modalidades accidentales que no van al fondo de las cosas y de la cuales es necesario hacer abstracción.Ítem Debate sobre la educación sexual.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1988-02-03) Durkheim, ÉmileDURKHEIM: Creo que es inútil adelantar una discusión sobre el principio mismo de una educación sexual, pues nadie niega la necesidad de tal educación. De hecho no hay sociedad donde ella no exista; sólo que cada civilización la entiende a su manera. Igualmente, ninguna controversia puede adelantarse en lo relacionado con la higiene sexual y todas aquellas precauciones que conviene recomendar a los adultos y a los jóvenes. Pero de la higiene el doctor Doléris pasa a la moral, y aquí tengo serias dificultades para seguirlo. Él parece admitir, en efecto, que se puede legislar sobre la moral en nombre de la higiene, pero juzga extraño la pretensión de legislar sobre la higiene en nombre de la moral. En realidad, hay allí dos funciones sociales completamente distintas que conviene estudiar por separado, salvo, si hay lugar, para tenerlas en cuenta en sus mutuas relacionesÍtem Debates sobre los internados y la escuela nueva.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1988-02-03) Durkheim, Émile; Desjardins, PaulDESJARDINS: Yo veo claramente donde está la ventaja para el niño mismo, ¿pero donde está el interés general de la sociedad? ¿Me concederéis aquel principio que requiere (que el interés de la sociedad demanda), que la obra de la educación sea, si es posible, sustraída a aquello que deshace la educación, es decir, en este caso al bullicio de las ciudades? ¿Me concederéis el principio de que el educador debe tomar deliberadamente su punto de apoyo fuera de la realidad social inestable a fin de que sea capaz de resistirla? Sobre este asunto he tomado ya partido y sé bien lo que haría. Pero surgen los problemas prácticos.DURKHEIM: La pregunta planteada por mi amigo Desjardins parece tener un interés platónico. Es evidente que en Francia no podemos librarnos de los internados. Los jesuitas quisieron evitarlos, pero se vieron obligados a ceder ante las quejas de las familias y de las municipalidades. Las Escuelas Centrales de la Revolución no tenían internados, y esta fue una de las causas de su fracaso.Ítem La familia, la escuela y la autoridad.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1988-02-03) Durkheim, Émile; Desjardins, PaulDESJARDINS: (..) Pero una de las causas que hacen necesaria la creación de escuelas nuevas, es la incapacidad de la familia francesa actual de educar a sus hijos. DURKHEIM: ¿No habrá exageración al hablar así de la familia de hoy en día? Estoy de acuerdo, y soy el primero en deplorar, que la noción de autoridad ha decaído en la familia y en la escuela. Pero no debemos olvidar que en nuestros años era ruda en exceso. Nuestros inmediatos predecesores lucharon por suavizarla. Convengo en que ellos sobrepasaron la medida, pero no hay que olvidar lo que hicieron y lo que les debemos. En suma, ello no demuestra que la familia esté sensiblemente por debajo de lo que ella ha sido: es sólo diferente.
