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    La mano izquierda y la mano derecha del Estado.
    (Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 2002-04-25) Bourdieu, Pierre
    En la encuesta que nosotros levantamos sobre el sufrimiento social encontramos mucha gente que, como el rector del colegio, se siente afectada por las contradicciones del mundo social, vividas en forma de dramas personales. Yo podría citar, por ejemplo, el caso de un jefe de proyecto encargado de coordinar todas las acciones de un barrio marginal en una pequeña ciudad al norte de Francia. Él estaba enfrentando las contradicciones que ese extremo geográfico padece con los llamados “trabajos sociales”: asistentes sociales, educadores, magistrados y también, algunas veces, profesores y maestros. Ellos conforman algo que yo llamo la mano izquierda del Estado; es decir, un conjunto de agentes que dependen de los ministerios del Estado central. Se oponen al Estado de la mano derecha, esto es, a los anarcos del Ministerio de Finanzas, de los bancos públicos o privados y de los gabinetes ministeriales. Varios movimientos sociales con los cuales colaboramos (y seguiremos colaborando) elaboran una revuelta de la pequeña nobleza de Estado contra la gran nobleza de Estado.
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    ¿Puede aún sobrevivir la cultura?.
    (Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 2002-04-25) Bourdieu, Pierre
    Podremos todavía hoy, y durante cuánto tiempo más, hablar de actividades culturales y de cultura en general? Tengo la impresión de que, entre más impulso recibe la lógica de la velocidad y del beneficio, expresada en la lucha por el máximo provecho en el menor tiempo —como ocurre con la audiencia a, las cifras de venta en librerías y prensa, y la cantidad de público en las nuevas películas— hay menor compatibilidad con la idea de cultura. Si las condiciones ecológicas del arte, de las que hablaba Ernst Gombrich, fueran destruidas, muy pronto el arte y la cultura serían igualmente destruidos. Les recuerdo lo que sucedió con el cine italiano que, habiendo sido uno de los mejores del mundo, actualmente sobrevive gracias a unos cuantos realizadores del cine alemán y de Europa del Este. Les recuerdo la crisis del cine de autor, ya desaparecido de los circuitos de televisión, y el destino de la radio cultural, que cada vez se extingue más, en nombre de la modernidad, de la audiencia y de un pacto secreto con el nuevo mundo de los medios.
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    Por un nuevo internacionalismo.
    (Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 2002-04-25) Bourdieu, Pierre
    Los pueblos de Europa se aproximan a un vuelco total de su historia: las conquistas alcanzadas tras varios siglos de luchas sociales, combates intelectuales y políticos, sobre la dignidad de los trabajadores, se encuentran directamente amenazadas. Los movimientos de la comunidad europea, tanto en Alemania, Francia, Grecia, Italia, etc., sin ninguna coordinación explícita están en contra de una misma política, que adquiere formas diferentes según los campos y los países, pero conserva siempre la misma intención de destruir las adquisiciones sociales, que se cuentan entre las más altas conquistas de la civilización; universalidad enfrentada a la “mundialización” de la competencia de los países menos avanzados, que los movimientos interrogan económica y socialmente. Nada es más natural y legítimo que la defensa de tales adquisiciones, consideradas por algunos como una forma de conservatismo o de arcaísmo. ¿Podríamos condenar así la defensa de adquisiciones culturales de la humanidad, como Kant o Hegel, Mozart o Beethoven? Las adquisiciones sociales en peligro, el derecho al trabajo, la seguridad social, por las que hombres y mujeres han sufrido y combatido, son también altas conquistas, y si bien no sobreviven solamente en museos, bibliotecas y academias, están vivas y activas en la vida de las personas, ordenando día a día su existencia. Es por esto que no puedo dejar de reprobar las estrategias más brutales de los aliados de las fuerzas económicas, dirigidas en contra de las adquisiciones descritas como “privilegios”, aunque sean adquisiciones que benefician a todos los hombres y mujeres de Europa y de otras partes del mundo.
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    La nueva Vulgata planetaria.
    (Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 2002-04-25) Bourdieu, Pierre
    Los militantes que se consideran progresistas ratifican a su manera la nueva lengua americana al fundar sus análisis en términos como “exclusión”, “minorías”, “identidad”, “multiculturalismo”. Y por supuesto, la “mundialización”. En los países desarrollados, patronos y altos funcionarios internacionales, intelectuales de los medios y periodistas de alto vuelo, se han puesto de acuerdo para hablar con una lengua extraña cuyo vocabulario, aparentemente sin origen, está en boca de todos: “mundialización” y “flexibilidad”; ”gobernabilidad” y “empleabilidad”; “underclass” y “exclusión” ; “nueva economía” y “cero tolerancia”; “comunitarismo” y “multiculturalismo”, y sus primos “posmodernos”, “etnicidad”, “identidad”, “fragmentación”, etc. La difusión de esta nueva Vulgata planetaria —es notable la ausencia de capitalismo, clase, explotación, dominación, desigualdad, y tantos otros vocablos revocados perentoriamente, so pretexto de obsolescencia o de una presunta impertinencia— es producto de un imperialismo estrictamente simbólico. Los efectos son más poderosos y dañinos debido a que se trata de un imperialismo guiado, de un lado, por los partidarios de la revolución neoliberal, para quienes la imagen de la modernización permite rehacer el mundo, y dejar a un lado las conquistas sociales y económicas que nos costaron cerca de cien años de luchas sociales, y sin embargo, innecesarias como tantos arcaísmos y obstáculos ante el nuevo orden naciente; y de otro lado, por los productores culturales (investigadores, escritores, artistas) y militantes de izquierda que, casi siempre, se consideran progresistas.
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    Los investigadores, la ciencia económica y el movimiento social.
    (Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 2002-04-25) Bourdieu, Pierre
    El movimiento social de diciembre de 1995, ha sido un movimiento sin precedentes por su amplitud y, sobre todo, por sus objetivos. Si ha sido considerado supremamente importante por una gran fracción de la población francesa e internacional, es sobre todo porque ha introducido en sus luchas sociales objetivos claramente nuevos. A modo de esbozo, se aportó un verdadero proyecto de sociedad, colectivamente afirmado y capaz de oponerse a lo impuesto por la política dominante, por los revolucionarios conservadores, que están actualmente en el poder, en las instancias políticas y en las instancias de producción de discursos.
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    Otra vuelta a la televisión.
    (Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 2002-04-25) Bourdieu, Pierre
    Yo no pienso que los profesionales sean ciegos. Ellos viven, creo, en un estado de doble conciencia: una visión práctica que les lleva a sacar el mayor partido, algunas veces por cinismo y otras sin saberlo, de las posibilidades que les ofrece el instrumento mediático del que disponen (me refiero a los más poderosos de entre ellos); de otro lado, una visión teórica, moralizante y plena de indulgencia hacia ellos mismos, que los lleva a renegar públicamente de la verdad que ellos mismos han ayudado a ocultar. Para ilustrarlo, tengo dos testimonios: en primer lugar, las reacciones a mi pequeño libro que los grandes escritores unánime y violentamente han condenado en su totalidad, diciendo que no aporta nada nuevo (según una lógica típicamente freudiana que tuve la ocasión de observar como reacción a mis libros sobre la educación); y otro, los comentarios pontificios e hipócritas que éstos mismos han producido, señalando la responsabilidad de los periodistas en la muerte de Lady Diana, aprovechándose así, más allá de los límites de la decencia, del filón periodístico que constituía ese no-acontecimiento. Esta doble conciencia, por lo demás bastante común entre los poderosos, podría recordamos los augurios de los romanos que no podían mirarse sin reír. Entonces, al escucharme, ellos pueden, o bien quejarse de mí, al ver la descripción objetiva que hago de su práctica, más bien como una denuncia escandalosa o un panfleto venenoso, o bien anunciar explícitamente el equivalente de los resultados de la investigación, a partir de los cambios privados que se realizan o de la intención misma del sociólogo que hace la encuesta —al respecto, se encuentran ejemplos, especialmente sobre los “hogares”— o, finalmente, a partir de declaraciones públicas de un cambio de conciencia.
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    La esencia del neoliberalismo.
    (Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1997-04-24) Bourdieu, Pierre
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    Lo que significa hablar.
    (Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 2002-04-25) Bourdieu, Pierre
    Si el sociólogo tiene un papel, éste consiste más bien en dar armas que en dar lecciones. He venido para participar en una reflexión y tratar de proporcionar a quienes tienen la experiencia práctica de una serie de problemas pedagógicos los instrumentos que la investigación propone para interpretarlos y comprenderlos. Si mi discurso es decepcionante, incluso a veces deprimente, no es porque me divierta desanimar, todo lo contrario. Es porque el conocimiento de las realidades conduce al realismo. Una de las tentaciones del oficio del sociólogo es lo que los propios sociólogos han denominado el sociologismo, es decir, la tentación de transformar leyes o regularidades históricas en leyes eternas. De ahí la dificultad que presenta comunicar los productos de la investigación sociológica. Hay que situarse constantemente entre dos papeles: por una parte, el de aguafiestas y, por otra, el de cómplice de la utopía.
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    La educación francesa: ideas para una reforma.
    (Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1985-07-08) Bourdieu, Pierre
    La cuestión de los contenidos y de los fines de la enseñanza no puede contentarse con respuestas generales pero vagas, y apropiadas para lograr la unanimidad a buen precio: nadie en efecto podría impugnar que toda enseñanza debe formar espíritus abiertos, dotados de disposiciones y de saberes necesarios para adquirir sin cesar nuevos saberes y adaptarse a situaciones siempre renovadas. Esta intención universal pide, a cada momento, determinaciones particulares: en función, hoy en día, de los cambios de la ciencia, que no deja de redefinir la representación del mundo natural y del mundo social; en función también de las transformaciones del entorno económico y social, especialmente de los cambios que han afectado el mercado de trabajo debido a las innovaciones tecnológicas y a las reestructuraciones de las empresas industriales, comerciales y agrícolas. De todas estas transformaciones, las que más directamente se relacionan con el sistema de enseñanza son sin duda el desarrollo de los medios de comunicación modernos (en particular la televisión), capaces de competir con la acción escolar o de contrarrestarla, y también las modificaciones profundas del papel que incumbe, sobre todo en el orden ético, a instancias pedagógicas como la familia, el sitio de trabajo, las comunidades de los pueblos o de los barrios y las iglesias.
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    Desfatalizar el mundo.
    (Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 2002-04-25) Bourdieu, Pierre
    Creo que siempre he sido colmado y decepcionado por el mundo académico al mismo tiempo. Desde muy temprano, he sentido dicha ambivalencia. Es difícil decirlo en este momento, porque voy a comentar, con palabras de hoy, experiencias pasadas. Desde que empecé a acercarme a ese mundo intelectual, con el que había soñado, la decepción no ha dejado de crecer. Leí muy pronto Las ilusiones perdidas, muy pronto, La educación sentimental, y me costaba creer que la imagen que esos libros daban del periodismo, del arte o de la literatura, fuera cierta. Y, sin embargo... Pero la Escuela Normal, sin ninguna duda, fue una etapa decisiva en esta clase de toma de conciencia. Es una constante: los universos escolares consagrados se encierran en una definición muy estrecha de inteligencia.