Examinando por Autor "Jaramillo Uribe, Jaime"
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Ítem Claves para la enseñanza de la historia.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1997-04-24) Jaramillo Uribe, Jaime; Melo, Jorge OrlandoEl presente trabajo es resultado de un informe que los autores rindieron al Ministerio de Educación Nacional durante los años setenta. El objetivo era ofrecer orientaciones teóricas y prácticas a los profesores de la enseñanza primaria y secundaria encargados de los cursos de historia de Colombia. Siguiendo las orientaciones de la moderna historiografía, los autores subrayan la importancia de los conceptos y el valor estratégico de los ejemplos para conferir vida a los marcos de referencia. Por la claridad, la pericia de los autores y el acervo bibliográfico que acompaña el ensayo, los editores de la Revista Colombiana de Educación creen que su difusión sería de gran utilidad para los maestros en ejercicio y para los programas de didáctica de la historia que actualmente se ofrecen en las Facultades de Educación.Ítem Decreto orgánico instrucción publica, Noviembre. 1/1870.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1980-01-01) Jaramillo Uribe, JaimeEl Decreto Orgánico de Instrucción Pública de 1870 es uno de los documentos más importantes de la historia educativa de Colombia. Introdujo en la legislación innovaciones que probablemente se hablan considerado antes como posibilidad, porque hacían parte de las corrientes de ideas dominantes en el Siglo XIX, pero que se habían aplazado por diferentes razones. Con las reformas económicas y sociales de 1850, Ia Constitución de Rionegro de 1853, el decreto dio expresión a los anhelos reformistas del pensamiento liberal y creó también el campo de las prolongadas y agrias disputas ideológicas que caracterizaron la época. Constituye una de las piezas de mayor significación para el estudio de las ideas en dicha centuria.Ítem Educación : la raíz del problema.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1994-04-24) Jaramillo Uribe, JaimeEs posible que el país no se haya percatado de que uno de sus más grandes problemas —el más agudo y el más influyente en toda la vasta gama de sus defectos sociales— es el de la educación, decía con certero criterio el director de EL TIEMPO en su editorial del sábado pasado, titulado, sin hipérbole alguna, “El Drama de la Educación”. Y en efecto, sólo cuando al iniciarse el año escolar unos exámenes de admisión muestran en toda su desoladora realidad la impreparación de los aspirantes a ingresar a la Universidad, y cuando a las puertas de las escuelas se agolpan los millares de estudiantes que deben ser rechazados por falta de capacidad de los edificios escolares, por la insuficiencia de profesores y la pobreza de las dotaciones técnicas, sólo entonces el país vuelve los ojos hacia el vasto y desazonante problema de la educación. Pero si es justo que el país mantenga su conciencia vigilante alrededor de problemas tan vitales —pero no más vitales que los de la cultura— como el de su desarrollo industrial, su economía cafetera, sus formas constitucionales o la vivienda económica, ¿por qué no ha de mantenerla sobre el de la instrucción pública en todos sus aspectos y matices?Ítem En torno a la enseñanza de la economía.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1994-04-24) Jaramillo Uribe, JaimeHace todavía cuatro lustros el país no sentía la necesidad ni la urgencia de tener una clase dirigente especializada en el análisis de los hechos económicos y en el manejo de su economía. Por consiguiente, tampoco la Universidad llegó nunca a contemplar la posibilidad de una enseñanza académica y sistemática de la técnica y la ciencia económicas ni a plantearse el problema de la formación de profesionales en este campo de la cultura. Para esa etapa de nuestro desarrollo, caracterizada por una economía simple, en la que prácticamente no existía aún un mercado nacional unificado, ni una industria fabril, ni un sistema monetario complejo, el hombre de acción, el “práctico”, el empresario hechura de sí mismo o el abogado que aprendió en nuestra Universidad colonial algunas nociones de economía política novecentista tomadas de los libros de Mill, Leroy Baulieu o Charles Gide eran todavía los gestores indicados y más o menos eficientes de la actividad económica. Pero a partir de 1930 la economía colombiana da un salto no simplemente cuantitativo sino cualitativo y por esta circunstancia se ha sentido la necesidad de acudir al técnico y al profesional de la economía tanto en las esferas privadas como en las del Estado.Ítem Sobre las humanidades en la carrera de medicina.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1994-04-24) Jaramillo Uribe, JaimeCreo que los llamados cursos de humanidades no deben tener un carácter obligatorio. Para fomentar el interés por la cultura general, me parece que sería más fructífera una amplia extensión cultural en el seno de la Universidad, que incluyera actividades permanentes y bien planeadas de teatro, conciertos, exposiciones de artes plásticas, ciclos de conferencias sobre temas filosóficos, históricos, literarios, científicos, políticos y sociales. En todo caso, si se decidiere mantener en el plan de estudios médicos cursos obligatorios de humanidades, me parece que no debería existir una posibilidad de elección demasiado amplia. Creo que sería más conveniente limitar la elección a cursos de filosofía, literatura e historia de la cultura y aún actividades artísticas como la música y la pintura. Deben excluirse de este campo las modernas ciencias sociales como la sociología, la economía y la antropología, que son hoy ciencias tan especializadas en métodos y campos de trabajo como pueden serlo las ciencias que constituyen el currículum de las profesiones. No hay duda de que el médico y otros profesionales deberían tomar un curso de sociología o antropología social que les permita comprender los factores sociales que operan en su actividad, pero estas disciplinas deben considerarse como parte técnica y científica de la respectiva profesión y no como meros complementos de ella. En principio, en el estado actual del desarrollo científico, el humanismo puede estar tan ausente de un curso de literatura como de uno de física, y eso es lo que en efecto ha ocurrido en el campo de las ciencias de la cultura que actualmente han adquirido métodos tan sistemáticos y a veces tan mecánicos como los que se consideran propios de las ciencias naturales o físicomatemáticas.Ítem La universidad : apropósito de la tragedia.(Editorial Universidad Pedagógica Nacional, 1994-04-24) Jaramillo Uribe, JaimeOjalá los trágicos sucesos ocurridos en la capital durante los días 8 y 9 y que tuvieron su epicentro en la Universidad Nacional, sirvan para que de una vez por todas los hombres de gobierno y la ciudadanía toda vuelvan los ojos hacia su primer instituto docente, síntesis de lo que sea y de lo que puede ser la nación. Los acontecimientos que han dejado tan doloroso balance no se han presentado al azar, ni carecen de subsuelo moral como espíritus superficiales y poco acostumbrados a penetrar en los antecedentes y en los recónditos móviles de los hechos sociales podrían pensarlo. Desde hace muchos meses desde estas columnas veníamos denunciando las anomalías existentes en la Universidad Nacional y expresando la convicción de que era necesario hacer sentir allí los efectos saludables del trece de junio, porque estábamos y estamos convencidos de que un instituto donde se preparan las clases dirigentes del país, y que por otra parte había sido desfigurado en sus fines científicos y morales por obra de una política sectaria y antinacional, no podía quedar al margen de la cruzada redentora que se proponían realizar las fuerzas armadas.
