Observatorio Pedagógico de Medios2004-01-012500-64360121-2494http://hdl.handle.net/20.500.12209/7579A raíz de una serie de contrariedades intelectuales que no vale la pena recordar, el señor Palomar ha decidido que su principal actividad será mirar las cosas desde afuera. Un poco miope, distraído, introvertido, no cree pertenecer a ese tipo humano que suele ser calificado de observador. Y, sin embargo, siempre le ha ocurrido que ciertas cosas -una pared de piedra, una conchilla, una hoja, una tetera- se le presenten como solicitándole una atención minuciosa y prolongada: se pone a observarlas casi sin darse cuenta y su mirada comienza a recorrer todos los detales y no consigue desprenderse de ellos. El señor Palomar ha decidido que en adelante redoblará su atención: primero, no pasando por alto esos reclamos que le llegan de las cosas; segundo, atribuyendo a la operación de observar toda la importancia que merece.application/pdfspahttps://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0Las meditaciones de palomarLas meditaciones de palomar.info:eu-repo/semantics/openAccesshttp://purl.org/coar/access_right/c_abf2Artículo de revistaAttribution-NonCommercial 4.0 International