Salcedo Goméz, Tania Ximena2013-07-012619-35312027-1034http://hdl.handle.net/20.500.12209/3877Es de tarde y el sol inclemente de febrero se refleja sobre Las cálidas aguas del río Magdalena; sus visos en naranja y rojo se inmortalizan en el tapiz del cielo, mientras en tierra, esta gama de luz iridescente se forja en la piel de los hombres y mujeres de San Zenón. Los árboles desnudos han sido bañados por el frío invierno. Las ciénagas y el río han dejado sus marcas a través del marrón 330 de sus cortezas. Las pocas hojas que quedan son solo un breve recuerdo de un amanecer con sombra. El asfalto y la pasividad del viento, quienes amenazan la lucidez.application/pdfspahttps://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0CUENTOS QUE NO SON CUENTOS...UN RECORRIDO POR SAN ZENÓN (MAGDALENA)info:eu-repo/semantics/openAccesshttp://purl.org/coar/access_right/c_abf2Artículo de revistaAttribution-NonCommercial 4.0 International